La fiebre del oro de California suele recordarse como una historia de ríos, montañas, buscadores de fortuna y sueños de riqueza rápida. Sin embargo, una de sus lecciones empresariales más importantes no viene de un minero que encontró una gran cantidad de oro, sino de un comerciante que entendió mejor que muchos cómo funciona un mercado en tiempos de euforia. Sam Brannan no se hizo millonario buscando oro con sus propias manos. Se hizo rico vendiendo herramientas, alimentos y