En 1826, el inventor francés Nicéphore Niépce logró producir una imagen considerada ampliamente como una de las primeras fotografías conservadas de la historia. A simple vista, aquella imagen podía parecer silenciosa, imperfecta y técnicamente limitada si se compara con la fotografía actual. Sin embargo, su valor histórico es inmenso: por primera vez, un momento visual del mundo pudo quedar fijado por medio de la luz. Antes de la fotografía, los momentos visuales desaparecían